El dolor de columna es la primera causa de baja laboral en España, y probablemente ya te ha quitado horas de sueño o te ha apartado de cosas que disfrutas. No es algo con lo que tengas que aprender a vivir.
Trabajo con hernias discales, ciática, cervicalgia, contracturas crónicas y otras patologías de columna combinando osteopatía y terapia manual, con un enfoque centrado en encontrar la causa del problema, no solo en aliviar el síntoma. Colegiado nº 3938 y miembro del R.O.E. nº MROE 485, en Granada.
Cada columna y cada historia clínica son distintas. Por eso el tratamiento se adapta a tu caso concreto — a tu dolor, tu diagnóstico y tu día a día — y no a un protocolo genérico.

Miguel Peña Molina es fisioterapeuta colegiado nº 3938 por el Ilustre Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Andalucía, y osteópata D.O., miembro del R.O.E. (Registro de Osteópatas de España) con nº MROE: 485.
Para el dolor de columna combinamos, según tu diagnóstico y fase de recuperación:
Hernias y protrusiones discales
Cervicales o lumbares, con o sin dolor irradiado (ciática, braquialgia). Trabajamos la fase aguda con técnicas suaves y progresamos según tu evolución.
Artrosis de columna y estenosis de canal
Desgaste articular que puede o no doler. Buscamos mejorar tu movilidad y función más allá de lo que muestre la imagen.
Escoliosis, hiperlordosis e hipercifosis
Deformidades estructurales o posturales. Trabajamos movilidad, dolor y calidad de vida, con seguimiento especializado si es evolutiva.
Contracturas y lumbalgia crónica
La causa más frecuente de consulta. Buscamos el origen mecánico, no solo la zona donde sientes el dolor.
Latigazo cervical
Secuela habitual de accidentes de tráfico. Sin tratamiento adecuado puede cronificarse durante meses.
Sí, aunque la palabra «cura» debe entenderse con matices. La mayoría de las hernias discales se reabsorben parcial o totalmente con el tiempo, especialmente las extruidas y secuestradas, que son precisamente las más voluminosas. El tratamiento conservador —osteopatía, terapia manual, ejercicio terapéutico— acelera esta recuperación, reduce los síntomas y enseña al paciente a proteger su columna para evitar recaídas. No todas las hernias desaparecen completamente, pero sí pueden dejar de ser dolorosas e incapacitantes en la gran mayoría de los casos.
Un episodio de lumbalgia aguda sin complicaciones neurológicas suele resolverse en 2-6 semanas con tratamiento adecuado. Los factores que influyen en la velocidad de recuperación incluyen la causa subyacente, la condición física previa del paciente, los factores psicosociales (estrés, catastrofismo del dolor, situación laboral) y la adherencia al tratamiento. La lumbalgia que no mejora en 4-6 semanas requiere una valoración más detallada para descartar causas específicas y plantear un abordaje diferente.
Sí, en manos de un profesional cualificado. La osteopatía no aplica técnicas agresivas sobre una hernia discal activa. El tratamiento se adapta meticulosamente al estado del paciente: en la fase aguda, se trabaja con técnicas suaves de movilización, terapia visceral y trabajo sobre las compensaciones posturales globales, evitando cualquier maniobra que pueda aumentar la presión intradiscal. Conforme el cuadro mejora, el tratamiento se intensifica progresivamente.
Los signos de alarma que deben motivar una consulta urgente o una visita a urgencias son: pérdida de fuerza en brazos o piernas, pérdida de control de esfínteres, entumecimiento en la zona genital o perineal, fiebre acompañada de dolor de espalda, dolor muy intenso de inicio súbito en personas mayores o con osteoporosis, y pérdida de peso inexplicable asociada al dolor. En ausencia de estos signos, el dolor de espalda, aunque limitante e incómodo, raramente es urgente, pero sí merece una valoración especializada si persiste más de dos semanas.
En la mayoría de los casos, sí. El ejercicio bien prescrito es, de hecho, parte fundamental del tratamiento de la hernia discal. Las actividades de bajo impacto —natación, bicicleta estática, caminar, pilates terapéutico— suelen tolerarse bien y son beneficiosas. Los deportes de alto impacto o con cargas axiales importantes (levantamiento de pesas, remo, algunos ejercicios de CrossFit) deben abordarse con más cautela y siempre con supervisión profesional. Cada caso es diferente, y lo que está contraindicado para una persona puede ser perfectamente adecuado para otra con una hernia en distinto nivel y estadio.
Sí. La escoliosis del adulto no puede revertirse estructuralmente como en los casos juveniles durante el crecimiento, pero la terapia manual, el ejercicio específico y la reeducación postural pueden mejorar significativamente el dolor, la rigidez y la calidad de vida asociados a la deformidad. En casos avanzados con compromiso neurológico o progresión documentada, puede valorarse la intervención quirúrgica, aunque los criterios son muy estrictos dada la complejidad y los riesgos de estas cirugías.
Depende de la patología, el tiempo de evolución y la respuesta individual de cada paciente. En general, los cuadros agudos responden en 3-6 sesiones, mientras que los procesos crónicos complejos pueden requerir un tratamiento más prolongado, complementado con un programa de ejercicio domiciliario. Un buen osteópata fijará objetivos claros desde la primera valoración y adaptará el plan terapéutico en función de la evolución. El objetivo no es crear dependencia al tratamiento, sino dotar al paciente de las herramientas necesarias para gestionar su salud de forma autónoma.