Vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB): guía completa sobre causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento
Notas al despertarte con la sensación de que la habitación gira a tu alrededor solo por girar la cabeza en la almohada. Te incorporas, esperas unos segundos y el mareo remite… hasta la próxima vez que te agachas, miras hacia arriba o te das la vuelta en la cama. Si esta escena te resulta familiar, es muy probable que estés experimentando un vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB), la causa más frecuente de vértigo en adultos y, por suerte, una de las más fáciles de tratar cuando se diagnostica correctamente.
En esta guía repasamos qué es el VPPB, por qué aparece, cómo se diagnostica y qué opciones de tratamiento existen, incluyendo las maniobras de reposicionamiento que un fisioterapeuta especializado puede aplicarte en una sola sesión.
¿Qué es exactamente el VPPB?
El nombre completo, “vértigo posicional paroxístico benigno”, describe con bastante precisión el propio trastorno:
- Vértigo: sensación de que tú o el entorno que te rodea giráis, aunque en realidad no hay ningún movimiento real. Es importante no confundir el vértigo con el mareo o el aturdimiento inespecífico, que son sensaciones distintas y pueden tener otras causas.
- Posicional: los síntomas aparecen al cambiar de posición de la cabeza, no de forma espontánea o continua.
- Paroxístico: los episodios son bruscos, breves e intensos, no un malestar constante.
- Benigno: no está causado por una enfermedad grave del cerebro ni pone en riesgo la vida, aunque sí puede resultar muy incapacitante durante los episodios y aumentar el riesgo de caídas.
El VPPB es, con diferencia, la causa más habitual de vértigo, especialmente a partir de los 50-60 años, aunque puede aparecer a cualquier edad. Afecta más a mujeres que a hombres y tiende a ser más frecuente conforme avanza la edad.
El mecanismo: unos “cristales” fuera de su sitio
Para entender el VPPB hay que conocer brevemente la anatomía del oído interno. Dentro de él encontramos el sistema vestibular, encargado de informar al cerebro sobre la posición y el movimiento de la cabeza. Este sistema está formado por:
- Tres canales semicirculares (superior, posterior y lateral), orientados en distintos planos del espacio y llenos de un líquido llamado endolinfa.
- Dos órganos otolíticos, el utrículo y el sáculo, que contienen pequeños cristales de carbonato cálcico llamados otoconias (a veces descritos de forma coloquial como “cristales del oído”).
En condiciones normales, estas otoconias permanecen fijas dentro del utrículo y el sáculo, ayudando a detectar la gravedad y los movimientos lineales de la cabeza. El problema del VPPB aparece cuando algunas de estas partículas se desprenden y migran hacia uno de los canales semicirculares, con mayor frecuencia el canal posterior, por ser el que, debido a su orientación, recibe con más facilidad las partículas sueltas por efecto de la gravedad.
Una vez dentro del canal, las otoconias alteran el movimiento normal del líquido (endolinfa) cuando mueves la cabeza. Este movimiento anómalo del líquido estimula de forma exagerada los receptores nerviosos del canal (las células ciliadas), que envían al cerebro una señal de movimiento que no se corresponde con la realidad. El resultado es esa sensación repentina de giro, el vértigo.
¿Por qué se desprenden las otoconias?
En la mayoría de los casos no se identifica una causa concreta: se habla de VPPB idiopático, y probablemente el desgaste natural asociado a la edad juega un papel importante. Sin embargo, existen varios factores y situaciones que se han relacionado con un mayor riesgo de desarrollarlo:
- Traumatismos craneales o golpes en la cabeza
- Infecciones del oído (otitis) o del sistema vestibular
- Cirugía de oído reciente
- Inmovilización prolongada, como reposo en cama tras una intervención o anestesia prolongada
- Migraña vestibular
- Otros trastornos del oído interno, como la enfermedad de Ménière
- Ciertas condiciones metabólicas, como osteoporosis, diabetes o alteraciones del calcio
Es importante recordar que, aunque estos factores aumenten la probabilidad, la mayoría de las personas que desarrollan VPPB no presentan ninguno de ellos: simplemente aparece.
Síntomas del VPPB: cómo reconocerlo
Los episodios de VPPB comparten un patrón bastante característico que ayuda a diferenciarlo de otras causas de mareo:
- Aparición brusca al cambiar de posición de la cabeza: girarse en la cama, agacharse para atarse los zapatos, mirar hacia arriba para coger algo de un estante alto, o incluso al incorporarse después de estar tumbado.
- Duración breve: cada episodio suele durar entre unos segundos y, como máximo, uno o dos minutos.
- Sensación de giro real, no solo inestabilidad o “cabeza flotando”.
- Puede acompañarse de náuseas y, en ocasiones, vómitos.
- Puede observarse un movimiento ocular involuntario llamado nistagmo, que el profesional que te explore identificará durante las pruebas diagnósticas.
- No suele haber pérdida de audición ni acúfenos (pitidos en el oído). Si estos síntomas están presentes, hay que descartar otras causas, como la enfermedad de Ménière.
Es habitual que los episodios se repitan varias veces al día durante días o semanas, y que después desaparezcan espontáneamente durante un tiempo, para quizás reaparecer meses o años después.
Cuándo acudir a valoración con urgencia
Aunque el VPPB es benigno, hay señales que deben hacerte consultar cuanto antes con un profesional sanitario, ya que podrían indicar una causa distinta y potencialmente más grave (por ejemplo, de origen neurológico):
- Dolor de cabeza intenso y repentino
- Visión doble, dificultad para hablar o debilidad en alguna parte del cuerpo
- Pérdida de audición brusca
- Vértigo que no cede con el reposo o que dura de forma continua durante horas
- Fiebre alta asociada
Ante cualquiera de estos signos de alarma, lo indicado es acudir a un servicio de urgencias.
Diagnóstico del VPPB
El diagnóstico del VPPB es fundamentalmente clínico, es decir, se basa en la historia de los síntomas y en una exploración específica, sin necesidad de pruebas de imagen en la mayoría de los casos.
La maniobra de Dix-Hallpike
La prueba de referencia para confirmar el VPPB que afecta al canal posterior (el más frecuente) es la maniobra de Dix-Hallpike. Consiste, a grandes rasgos, en:
- El paciente se sienta en la camilla con la cabeza girada 45º hacia un lado.
- El profesional lo tumba rápidamente hacia atrás, de forma que la cabeza quede colgando ligeramente por debajo del nivel de la camilla, manteniendo el giro de 45º.
- Se observa la aparición de vértigo y de nistagmo (el movimiento ocular característico), que suele aparecer tras una breve latencia de unos segundos y disminuir progresivamente (lo que se conoce como fatigabilidad).
- Se repite el proceso girando la cabeza hacia el lado contrario.
Si el canal afectado es el lateral (menos frecuente), se utiliza una variante llamada maniobra de McClure-Pagnini o roll test.
Estas pruebas permiten no solo confirmar el VPPB, sino también identificar qué canal y qué oído están afectados, información clave para elegir la maniobra de tratamiento adecuada.
Cuándo se piden pruebas de imagen
Solo se recurre a pruebas como la resonancia magnética cuando existe sospecha de que el vértigo pueda deberse a otra causa (por ejemplo, un problema vascular o neurológico), cuando los síntomas no encajan con el patrón típico del VPPB o cuando el tratamiento inicial no obtiene los resultados esperados.
¿Reconoces estos síntomas?
Si llevas tiempo conviviendo con episodios de mareo o vértigo al moverte en la cama o al agacharte, no tienes por qué seguir soportándolo. En nuestra clínica de fisioterapia y osteopatía en Granada realizamos una valoración específica del VPPB y, si se confirma el diagnóstico, aplicamos la maniobra de reposicionamiento adecuada en la misma sesión. Pide tu cita aquí o llámanos al 606 61 05 16.
Tratamiento del VPPB: las maniobras de reposicionamiento
La gran noticia sobre el VPPB es que, en la mayoría de los casos, no requiere medicación y se resuelve con una técnica manual sencilla, segura y que dura pocos minutos: las maniobras de reposicionamiento canalicular. Su objetivo es guiar, mediante cambios controlados de posición de la cabeza y el cuerpo, a las otoconias desplazadas de vuelta al utrículo, donde dejan de causar síntomas.
Maniobra de Epley
Es la técnica más utilizada y con mayor evidencia científica para el VPPB del canal posterior, el más frecuente. Consiste en una secuencia de cuatro o cinco posiciones de la cabeza y el tronco, manteniendo cada una entre 30 segundos y un par de minutos, para permitir que las partículas se desplacen por gravedad a través del canal hasta salir de él.
Diversos estudios sitúan la eficacia de una sola maniobra de Epley en torno al 70-80% de resolución de los síntomas, y esta cifra aumenta si se repite la maniobra en una segunda sesión.
Maniobra de Semont
Es otra opción eficaz, especialmente útil cuando la movilidad cervical del paciente está limitada, ya que implica movimientos más rápidos pero con menos exigencia de rotación del cuello.
Ejercicios de Brandt-Daroff
A diferencia de las maniobras anteriores, que buscan resolver el problema en una o dos sesiones, los ejercicios de Brandt-Daroff son una rutina que el propio paciente puede realizar en casa, repitiendo una secuencia de movimientos varias veces al día. Suelen recomendarse como complemento, o en casos en los que las maniobras de reposicionamiento no han sido totalmente eficaces.
Maniobra de Lempert (roll de barbacoa)
Cuando el canal afectado es el lateral, la maniobra específica se conoce como maniobra de Lempert o “barbecue roll”, en la que la persona va girando de forma progresiva sobre su propio eje, tumbada, hasta completar una vuelta casi completa.
¿Qué esperar durante y después del tratamiento?
Durante la maniobra es normal, e incluso esperable, que el vértigo se reproduzca de forma temporal en cada cambio de posición: es una señal de que las partículas se están moviendo por el canal. Un profesional entrenado te guiará y te explicará qué vas a sentir en cada momento.
Tras la maniobra, algunas recomendaciones habituales incluyen:
- Evitar tumbarte completamente plano y dormir con la cabeza algo incorporada durante la primera noche.
- Evitar movimientos bruscos de cabeza durante las primeras 24-48 horas.
- Volver progresivamente a la actividad normal según la tolerancia.
Recurrencia y pronóstico
El VPPB tiene cierta tendencia a repetirse: se estima que entre un 20% y un 40% de las personas que lo han sufrido experimentan una recidiva en los años siguientes, siendo el primer año el de mayor riesgo. Además, en torno a la mitad de los casos puede llegar a resolverse de forma espontánea sin tratamiento, aunque esto puede tardar semanas o incluso meses, un tiempo de sufrimiento innecesario si existe una alternativa de tratamiento tan rápida y eficaz.
Por eso, ante la sospecha de VPPB, lo más recomendable es acudir a un profesional (fisioterapeuta especializado en vestibular, otorrinolaringólogo o médico de familia formado en la técnica) que pueda confirmar el diagnóstico exacto (incluido qué canal y qué oído están afectados) y aplicar la maniobra correspondiente, en lugar de intentar “esperar a que se pase” o autotratarse sin una valoración previa.
Preguntas frecuentes sobre el VPPB
¿El VPPB puede curarse en una sola sesión? En muchos casos sí. La maniobra de Epley, cuando se aplica correctamente tras haber identificado el canal afectado, resuelve los síntomas en una sola sesión en un porcentaje elevado de pacientes, aunque a veces son necesarias dos o tres sesiones.
¿Es peligroso el VPPB? No pone en riesgo la vida ni indica una enfermedad grave del cerebro, de ahí que se denomine “benigno”. Sin embargo, sí puede ser peligroso indirectamente si el episodio ocurre mientras se conduce, se está en una escalera o en cualquier situación donde una caída pueda causar lesiones.
¿Puedo hacer las maniobras yo solo en casa sin diagnóstico previo? No es recomendable como primera opción. Existen maniobras diseñadas para autoaplicación (como Brandt-Daroff), pero para elegir la maniobra correcta primero hay que saber qué canal y qué oído están afectados, algo que solo puede determinarse mediante una exploración específica.
¿El VPPB puede volver a aparecer después de tratarlo? Sí, es relativamente frecuente que recidive, sobre todo en el primer año tras el episodio. Si vuelven los síntomas, se puede repetir la maniobra de reposicionamiento con la misma eficacia que la primera vez.
¿Qué diferencia hay entre el VPPB y la enfermedad de Ménière? El VPPB provoca episodios breves de vértigo posicional sin pérdida de audición ni acúfenos, mientras que la enfermedad de Ménière suele cursar con episodios más prolongados, junto con pérdida de audición fluctuante, acúfenos y sensación de presión en el oído. Son entidades distintas que requieren manejo diferente.
¿Necesito hacer reposo tras la maniobra de reposicionamiento? No es necesario un reposo estricto, pero sí se recomiendan algunas precauciones posturales durante las primeras 24-48 horas, que tu fisioterapeuta te indicará según tu caso concreto.
Conclusión
El vértigo posicional paroxístico benigno es, pese a lo aparatoso de sus síntomas, uno de los trastornos vestibulares con mejor pronóstico y con un tratamiento más eficaz, rápido y seguro cuando se diagnostica correctamente. Si sufres episodios de vértigo al moverte en la cama, al agacharte o al mirar hacia arriba, no dudes en consultar con un profesional especializado en fisioterapia vestibular: en la mayoría de los casos, un problema que puede llevar semanas incapacitándote se resuelve en una única sesión de pocos minutos.
Trata tu vértigo con quien sabe cómo hacerlo
En la clínica de Miguel Peña, fisioterapeuta y osteópata en Granada, contamos con formación específica en rehabilitación vestibular y maniobras de reposicionamiento canalicular para el tratamiento del VPPB. Si sospechas que puedes tener este trastorno, no esperes semanas a que se resuelva por sí solo.
Solicita tu cita ahora o contáctanos por WhatsApp en el 608 75 71 68 / teléfono 606 61 05 16. Estamos en Camino de Ronda, 46, 1ºE, Granada.
Este artículo tiene fines informativos y no sustituye una valoración médica o fisioterapéutica individualizada. Ante síntomas de vértigo, especialmente si van acompañados de signos de alarma neurológicos, consulta siempre con un profesional sanitario.
-
19Sep
¿Cuáles son las principales lesiones en baloncesto? Guía completa por zona y tratamiento fisioterapéutico
El baloncesto es un deporte que se practica sobre superficies duras como el cemento, en el que se realizan múltiples aceleraciones repentinas, saltos y contacto entre los distintos jugadores. Nuestras articulaciones van a estar más predispuestas a sufrir lesiones en todos aquellos deportes que se realicen sobre terrenos duros y carentes de flexibilidad....
-
05Nov
¿Cuáles son las principales lesiones en fútbol? Guía completa por zona y tratamiento fisioterapéutico
Rotura de isquiotibiales, esguince de tobillo, LCA y pubalgia del futbolista: guía clínica sobre las lesiones más frecuentes en fútbol y su fisioterapia....

